CAPÍTULO 22
SIENNA
Desabrocho el botón de sus pantalones y meto mi mano, mientras continúo observándolo; acaricio su dura y sólida erección. Bajo la cabeza hasta su entrepierna, me relamo los labios y saco su miembro de sus bóxeres negros. La respiración se me corta al ver lo grande y grueso que es; su punta gotea de anticipación, sacudiéndose suavemente de lo prensada que está. (Al parecer, se ha vuelto más grande). Jadeo al sentir un cosquilleo en la boca de mi estómago que desciende hasta mi