CAPÍTULO 23
SIENNA
Esa noche preparé café y di gracias a Dios porque Eric no se levantó y no nos sorprendió en… bueno, eso. Nos acomodamos en el sofá, y la conversación fluía como un río desbordado. Le conté cómo mi padre decidió darme la espalda cuando le dije que estaba embarazada. Desde entonces, siempre he contado con mi madre.
—Mi padre convirtió mi vida en un infierno; me alejó de mis amigos y no me dejaba salir de casa. Tuve que terminar la secundaria por internet porque no quería que me