El coche de la policía avanzaba lentamente por el camino de tierra de la Finca Santa María, levantando una nube de polvo rojizo que se disipaba tras ellos. El trayecto desde la ciudad era largo y, dentro del vehículo, el comisario Amaral mantenía la mirada fija al frente, mientras el investigador Dias hojeaba un bloc de notas.
—Cuanto más profundizamos, más agujeros aparecen… —murmuró Dias, rompiendo el silencio—. Nada encaja del todo.
—Intento de asesinato sin enemigos declarados —respondió Am