Llegada la hora de que los novios se retiraran, no hicieron alarde de ello y se marcharon discretamente sin despedirse. Afuera, Fernando y Natália los esperaban para despedirse.
Laís sostenía las manos de Natália cuando sintió el apretón cariñoso de su hermana.
—Sé muy feliz —dijo Natália, con los ojos llenos de emoción—. Te mereces todo esto… y mucho más.
Laís sonrió emocionada y la abrazó con fuerza.
—Gracias por estar conmigo en todo momento. Que sigamos caminando juntas
Fernando se acercó a