—Sí, es cierto. Aprendí a disparar desde niño —respondió con naturalidad—. Nada fuera de lo común para alguien que creció en una granja. Los rifles son más adecuados para espacios abiertos, largas distancias… caza de control, protección del ganado. Las pistolas no tendrían una utilidad real aquí.
—Estoy de acuerdo —dijo Amaral, en tono neutro—. Especialmente si pensamos en la precisión.
Carlos cruzó las manos sobre la mesa, relajado.
—Supongo que me preguntan eso por lo que le pasó a Fernando —