La fiesta se organizó como un auténtico acontecimiento en Pedra Azul.
En el amplio jardín de la finca de la familia de Laís, una gran carpa climatizada se alzaba entre los árboles, iluminada por luces cálidas y delicadas que comenzaban a brillar a medida que el sol se despedía tras las montañas. Carlos no escatimó en gastos: el bufé era impecable, con platos sofisticados y sabores que mezclaban la tradición de la sierra con toques contemporáneos, mesas repletas de dulces exquisitos y una impone