Cuando sonó el timbre, Paula miró a Helena, sorprendida.
—¿Estás esperando a alguien? —preguntó Paula.
—No… nadie avisó en la portería —respondió, sintiendo ya cómo se le aceleraba el corazón.
Helena abrió la puerta y allí estaban los dos. Dias, imponente con su traje oscuro, y Santos, con la mirada atenta y la postura de quien no deja escapar nada.
—Buenas tardes. —Dias mostró su placa—. Investigador Dias, y este es el investigador Santos. ¿Podemos hablar con la señorita Paula Gonçalves?
Helen