Paula merodeaba por la casa desde los primeros rayos de sol. El día anterior había observado desde lejos todo el ajetreo de la finca e incluso había fingido preocupación por la desaparición de Natália.
Todo iba según lo previsto.
Pero estaba inquieta, con los ojos fijos en cada movimiento de la casa. Vio cuando Valeria llegó con los primeros rayos de sol y, con ella, Mariana.
Lo que la hizo fruncir el ceño: Mariana se había fugado para estar con Jorge y ahora había regresado con la hermana de