Aire que quema y fuego que cura.
Escucho cosas a lo lejos pero no me muevo, quiero seguir durmiendo estoy agotado.
— Está en el acantilado. — Susurran entre sí duendecillos.
¿Acantilado? ¿De quién hablarán? — Pienso.
Tengo mi brazo arriba de mi cara evitando que la luz me queme más la vista, respiro profundo y me dedico a seguir durmiendo. Minutos después siento correr a mi alrededor gnomos con sus acompañantes silvestres, otros montando ciervos y algunas hadas volando.
— ¡A saltado avisad a breeze! — Dice un enano de los bajo