Miré a David con seriedad y le dije:
—No es chiste. Todo lo que digo es cierto. Si no me crees, pues puedes verificarlo por tú propia cuenta.
David, al encontrarse con mi mirada seria, pareció no poder creer que fuera capaz de mentir tan descaradamente. Pero pronto, su mirada se llenó de una furia desbordante.
—¡Esmeralda! Luna está en situación bastante crítica, firmé el acuerdo de divorcio como querías, ¿y ahora haces esto? ¿De verdad anhelas tanto que Luna muera?
Él pensaba que estaba mintien