Me incliné hacia Mila y le susurré unas palabras al oído. Ella dejó de insistir en acompañarme.
Sin embargo, no pudo evitar mirarme con preocupación mientras yo subía al auto.
Incluso cuando el auto se alejó, ella seguía en el mismo lugar, viéndome partir.
Ese gesto me ablandó el corazón.
Tengo una amiga tan maravillosa, una carrera que amo con todo mi corazón y sueños que quiero cumplir. Mi futuro es brillante. Debo escapar lo antes posible de esta vida miserable.
David, quizá intentando romper