Primero me quedé pasmada, y luego me topé con la mirada de Antonella, llena de rabia y desprecio.
En ese instante supe que se venía algo feo.
Y sí, tal cual.
Después de aparecer con toda su actitud, Antonella anunció:
— ¡Me niego a entregarle este premio a Esmeralda!
Apenas lo dijo, el lugar se llenó de murmullos.
Como ya me conocían por lo de la cumbre de tecnología, sabían que yo era la premiada. Y encima este evento estaba lleno de prensa, varios hasta transmitían en vivo.
Los reporteros, sie