Como el profesor Pavone andaba mal de salud, no quise que se enterara de que me habían detenido.
Lo que más me angustiaba ahí adentro era que al día siguiente le dieran el alta y yo no pudiera ir a verlo. Me daba vueltas en la cabeza si pensaría mal de mí.
Ahora que ya salí, me quité ese peso de encima, y por fin pude dormir bien por la noche.
Al día siguiente fui a recogerlo al hospital.
No pensé que me toparía con Fiorella ahí. Antes ya era delgada, pero ahora se veía más frágil, como si un so