Al mencionar a David, no pude evitar pensar que, si él estuviera aquí, de seguro podría salvar la empresa.
Sin hablar de otras cosas, en el mundo de los negocios, él es un dios.
Como dice el dicho, cada quien brilla a su manera. No importa cómo maneje sus relaciones personales, ni lo que pasó con Luna, ni su mentalidad... su talento para los negocios nunca dejará de brillar.
De pronto, ¡pensé en algo!
¡Y esa idea me iluminó por completo!
Mientras más pensaba en ello, más convencida estaba de que