Poco después de que se fuera, llegaron mis guardaespaldas. No importaba si el hombre había escuchado o suponía algo, seguí pidiéndoles que desmontaran el grifo. Cuando estábamos a punto de guardarlo en una bolsa para irnos…
—Esmeralda.
Me di la vuelta. Era David.
Pensé que esta noche había estado llena de sorpresas. Solo quería pujar por el jade ancestral de los Bois, pero no esperaba encontrarme con tanta gente.
Cuando vio que mi guardaespaldas llevaba el grifo, la expresión de David camb