No me interesaba nada las subasta, pero justo cuando iba a rechazar la invitación de Gabriel, vi que tenía en sus manos la lista de los artículos que se venderían. Entre esos artículos, había uno que me hizo fijarme más. Lo miré bien y, al darme cuenta de que era exactamente lo que había estado buscando desde hace tiempo, me levanté rápido para cambiarme de ropa.
Cuando Gabriel vio que aceptaba ir, se puso de buen humor y también fue a cambiarse. Tal vez, cuando los chicos crecen, se preocupan