Aunque cada día hacía menos frío, todavía era el principio de la primavera, ¡y a él se le ocurrió comer sin camiseta!
Por un momento, no sabía si debía comer o admirar sus abdominales tan marcados.
Antes, solo con ver su cara, sentía que Gabriel había cambiado mucho, se veía más guapo, diferente a cómo era antes.
Pero ahora, al ver sus abdominales tan definidos y sus músculos fuertes, me di cuenta de que ese niño ya había crecido.
¡Ahora era un adulto!
—¿Acaso no te da frío? —le pregun