Capítulo 219
Mi madre se quedó con los ojos completamente abiertos, como si no pudiera creer lo que había dicho. Después de un rato, exclamó:

—Barbara, ¡crie cuervos y ahora me sacan los ojos!

—Pues, el cuervo supero a su vil entrenador, ¿no?

Después de que mi madre se dio cuenta de que no podía convencerme, Luna comenzó a suplicarle a David.

Cuando David fue a verla, ella lloraba sin consuelo, como si su corazón se estuviera rompiendo.

—David, de verdad me equivoqué… de verdad me equivoqué…

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