43. Sin Control
Finalmente, logró abrirse paso hasta la calle donde Noah había estacionado el automóvil. La visión del coche le dio un impulso final, y el deseo de salvar a Clara superó cualquier dolor que sintiera. La escena se desarrolló en un torbellino de movimiento; Heinst se dirigió al auto con la esperanza de llegar a tiempo.
Al llegar, vio a Noah en el asiento del conductor, su rostro en una mueca de determinación. Heinst avanzó con dificultad, sus pasos tambaleándose pero firmes. Noah, con su mirada f