21. Ecos de Pérdida
Cara tenía una herida importante, la sangre teñía las aguas como las arenas mojadas de la costa donde ella ahora estaba tendida totalmente inconsciente.
Por otro lado, Noah, desesperado, encendió el motor del bote y se dirigió hacia la orilla lo más rápido posible. Sabía que cada segundo contaba. Al llegar a la orilla, pidió ayuda a gritos. La gente del puerto se acercó rápidamente y llamaron a una ambulancia. Clara fue trasladada de inmediato al hospital, mientras Noah la acompañaba, sostenien