Podría ser que muchas veces la juventud e inexperiencia le jugara en contra a Samantha, pero poseía una intuición aguda que rara vez le fallaba.
Y con Gustavo, su plan había dado resultado.
Su tío, atrapado en una situación límite, no necesitó más de diez minutos para tomar una decisión. Era consciente de estar completamente cercado, sin escapatoria alguna. Las opciones eran claras: aceptar la propuesta de su sobrina o enfrentar una condena en prisión, algo para lo que no tenía el coraje sufici