Le Entregó el Poder.
Los días empezaron a deslizarse unos sobre otros con una lentitud inquietante, como si el tiempo se hubiera detenido en un ciclo interminable. La casa estaba sumida en un silencio casi antinatural, un silencio tan pesado que solo se rompía por el murmullo lejano del viento entre los árboles y el ocasional sonido de un vehículo que se perdía en la carretera distante. Durante el día, el personal aparecía como sombras disciplinadas: dejaban alimentos, ropa limpia o cualquier cosa que pudiera necesi