Capítulo 44: Odio En La Sangre.
El leve clic de la cerradura al girar quebró el silencio sepulcral de la habitación como el disparo de una pistola. El sonido, aunque sutil, resonó en los oídos de Mariana con la fuerza de un trueno.
Al instante, el cuerpo de Mariana se paralizó. Una descarga de adrenalina helada recorrió su columna vertebral mientras sus reflejos, afinados por el instinto de supervivencia, tomaban el mando. Apartó la almohada del rostro de Kate con un movimiento brusco, casi violento, como si el contacto mi