La noche llegó silenciosa sobre la mansión Bellamonte. Después de cenar y cumplir con todos los medicamentos que los médicos habían indicado, Lia ya se encontraba acostada sobre la enorme cama de su habitación. Vestía un cómodo pijama de algodón color marfil y sostenía entre las manos un grueso libro titulado "Guía para mamás primerizas".
Sonrió con ternura al encontrar aquel libro que no estaba allí esa mañana. Había aparecido mágicamente sobre su mesa de noche junto con un pequeño cuaderno pa