Mundo ficciónIniciar sesiónLa mansión Veylor estaba desbordante de luz, música y flores frescas. Guirnaldas de rosas blancas y narcisos colgaban de los balcones interiores, y los candelabros iluminaban cada rincón con un resplandor cálido que hacía brillar los mármoles pulidos. Nada menos podía esperarse para la boda del heredero. Los nombres más distinguidos de la nobleza se habían reunido para la ocasión, llenando los pasillos con conversaciones superficiales, risas suaves y el constante murmullo de expectativas.
Entre toda aquella gente importante, Avelyne llegó sola.
Vestía un elegante vestido color marfil, bordado con hilos dorados y flores carmesí que trepaban delicadamente por la tela, abrazando su figura con una gracia imposible de ignorar. Las mangas de terciopelo rojo oscuro dejaban al descubierto sus hombros, y cada paso hacía ondear la falda como si fuese un jardín en movimi







