Mundo ficciónIniciar sesión—Bien, mis pequeños —dijo con suavidad una joven rubia de apariencia delicada—, ya es hora de comer.
Avelyne y Bastian se miraron con un sobresaltó compartido.
¿Marianne?
Un par de cascos golpearon el suelo con entusiasmo, seguidos por el tintineo de un cubo metálico. Avelyne se cubrió la boca para contener una risita nerviosa, mientras Bastian se giraba con cuidado y se arrodillaba frente a la rendija para espiar.
— Perfecto... —murmuró—. Es solo lady Ceryth. Esto ya no parece tan peligroso.
—¿Cómo que 'solo' Marianne? —susurró Avelyne, acercándose para mirar también.
No tuvo tiempo de añadir nada más, porque una voz masculina rompió el silencio del lugar.
—Lady Marianne —saludó un joven muy familiar con una sonrisa ladeada, apoyándose despreocupa







