Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa noche había caído sobre Stoneveil, y en la oficina solo se escuchaba el sonido constante del bolígrafo de Darian sobre el papel. La lámpara a su costado proyectaba una luz cálida, creando un pequeño refugio dorado en medio de la penumbra. En uno de los sillones, Bastian descansaba como si fuese el dueño del lugar, con las piernas colgando por un brazo del asiento y la cabeza apoyada sobre el otro.
Parecía un gran gato perezoso que se había apropiado de un rincón, a punto de tomar una siesta. Darian llevaba tanto tiempo trabajando que Bastian estaba considerando seriamente el tomarse una siesta ahí mismo.
En eso la puerta, que Darian había dejado entreabierta para que el aire circule, dejó colarse a una figura conocida. Avelyne entró con paso ligero, tenía las manos ocupadas en sostener una bandeja que contenía una taza humeante y unos panecillos recién calentados. El dulce aroma impregnó la habitación de inmediato.
Ella entró sin anunciarse, ni siquiera







