Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa noche había caído sobre Stoneveil, y en la oficina solo se escuchaba el sonido constante del bolígrafo de Darian sobre el papel. La lámpara a su costado proyectaba una luz cálida, creando un pequeño refugio dorado en medio de la penumbra. En uno de los sillones, Bastian descansaba como si fuese el dueño del lugar, con las piernas colgando por un brazo del asiento y la cabeza apoyada sobre el otro.
Parecía un gran gato perezoso que se había apropiado de un rincón, a punto de tomar un







