Mundo ficciónIniciar sesiónYa era la mañana siguiente, el clima amaneció despejado, con el cielo azul sin nubes. Aún así, el aire aún conservaba el típico frío de la temporada. Avelyne avanzaba por el pasillo central con una cesta repleta de servilletas recién dobladas, calentitas aún del cuarto de planchado. Caminaba con paso tranquilo rumbo a la cocina mientras su mente repasaba la lista de tareas que tenía que realizar ese día.
No esperaba toparse con Bastian.
Pero ahí estaba él, saliendo del ala principal con las mangas de la camisa remangadas y la chaqueta colgando despreocupadamente del hombro, como si el frío no tuviera derecho a tocarlo. Caminaba con ese aire relajado y seguro que parecía envolverlo siempre.
En cuanto la vio, sonrió de lado.
—Qué coincidencia —comentó—. Si no supiera que tienes trabajo, pensaría que ven&iacut







