Capítulo 24.

Amelie:

Mis ojos estaban pesados, se sentían demasiado pesados como para abrirlos, mi cuerpo dolía a horrores, pero lo que más me dolía era la cabeza, esta me palpitaba una y otra vez sin cesar.

No recuerdo nada, ¿qué habrá pasado?

Mi vista se fue hacia la ventana, ¿era de noche? ¿Por qué estoy en el hospital?

—Amelie, que bueno que despiertas.

—¿Melanie? —fruncí el ceño— ¿Que me paso?

—Dios Amelie —ella dejó de mirarme.

—Melanie —ella me miro— ¿que me paso?

—Estás en el hospital, Amelie lo que
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