Capitulo 97
Kaleb colocó el seguro en la puerta del baño. Se giró hacia mí, tenía los ojos llenos de deseo, de esa urgencia que recorría nuestra piel cuando la pasión se apoderaba de nosotros. Sin decir nada más me giro de espaldas y bajó el cierre de mi vestido con mucha delicadeza como si tuviera mantequilla en los dedos, el sonido de la cremallera bajando fue lo único que se oyó en aquel baño grande y vacio junto a nuestra respiración agitada. El vestido cayó a mis pies.
Se que quería estar