Capítulo 113
Kaleb entro a la habitación y me deja un beso en la boca, sabía que me había visto muy enferma por la expresión de su rostro.
—Perdoname, tuve que declararle la guerra al consejo supremo, no podía traicionarme entregando a Giselle.
—Mi amor, sabes perfectamente que yo hubiera hecho lo mismo, así que no te preocupes, vamos a solucionarlo.
Escuchamos el galope de muchos caballos, algunos de los lobos de la manada empezaron a gritar, Kaleb y yo nos miramos esperando lo peor, el de