Simplemente, cerré los ojos e intenté que mi mente me llevará a otro lugar como lo hacía en cada ocasión que Diego abusaba de mí, pero está vez fue diferente.
Sentí que su cuerpo se alejaba de mí bruscamente. Cuando abrí los ojos vi la imaginen de Fernando y Diego en el suelo porque supongo que él lo empujó.
El ojiazul no pierde el tiempo y estrecha su puño dos veces en el rostro de Diego logrando romperle la nariz.
Simplemente, cubrí mi blusa con mis manos sin dejar de derramar ninguna lágrima.