Me encuentro en la oficina de Diego redactando una carta que él me está dictando. Odio tener que realizar estás tonterías.
Le falta poco para pedirme que le dé comida en la boca.
—No me gustó esa parte.
—¿Cuál?
—Desde el principio, borra todo.
—Licenciado, ya debo ir a almorzar.
—Creo que se te hizo tarde, muñeca
—Antes de seguir con la importante carta quiero decirle algo
—Dime.
—Tengo algunos problemas económicos y necesito un adelanto de mi sueldo.
Él ríe fuerte —En esta empresa no damos ad