Mundo ficciónIniciar sesiónLayla.
Levanto los ojos del mar de papeles que tengo delante cuando Lucrecia toca a la puerta con otra taza de café y una caja hermosamente envuelta en folios de regalo. Estoy despierta desde la madrugada, sencillamente no podía dormir porque tengo estos planos dando vueltas en mi cabeza, con tantas ideas y detalles que finalmente me levanté







