PARTE XVI: TAL VEZ...
—Si hubiera sabido que tendrías tanta variedad de fotos aquí, ni siquiera le hubiera pedido ayuda a los demás — comenta Mihrimah.
Alzo la mirada de la fotografía que tengo entre manos y la veo sentada con las piernas cruzadas y la espalda apoyada en la pared, en la esquina de mi despacho.
Lanzo una sonrisa de suficiencia.
—Siempre tengo lo que necesitas, chica — doy guiño y ella ríe.
Llevamos una hora dando vueltas por esta habitación que tengo como oficina.
El piso está plagado de cajas,