Mundo ficciónIniciar sesión— Consiguió engañarme muy bien, señor Gárciga — exclamé mientras Uriñes, el sujeto calvo y yo nos sentábamos en la sala de interrogatorios de la comisaría.
El funcionario de Helios Gestoría me dedicó una mirada llena de chanza. Apoyó los codos sobre la mesa y colocó su barbilla sobre sus manos. Era evidente que se burlaba de mí, de toda la investigación. Sin embargo, ahora esta







