Habían pasado unos diez minutos desde que el doctor les había dado la terrible noticia, pero para Rachel parecía que hubieran pasado años mientras estaba parada allí, en medio de la sala de espera.
Apenas escuchaba la voz de Brian tratando de reconfortar mientras él mismo estaba anonadado, pero su voz le llegaba como si estuvieras kilómetros de allí. Tampoco podía ver nada, solo unos borrones de luz de las lámparas de alumbrado.
Un dolor sordo le atenazaba el corazón, pero su mente se resistía