Después de que hubieran levantado los cadáveres y atendido a los que sobrevivieron, el personal forense y los empleados de la casa limpiaron todo hasta dejarlo casi como estaba, exceptuando los huecos de bala en las paredes. Ya habría tiempo para eso.
A Patrick le costó mucho trabajo justificarse ante su esposa por haberle ocultado que no había muerto, y cuando Brian intentó entrar a ayudar a explicar le lanzó un adorno que tenía cerca de la mano.
—¡A ti no te voy a perdonar nunca! —le gritó mie