El funeral fue muy íntimo, y lo hicieron en una remota capilla en las afueras de Harrisburg, en donde iban de camino hacia la hacienda en Ohio, donde iban a refugiarse por recomendación de Brian.
Esa noche, después de la muerte de Patrick, Rachel esperó que llegara mamá Emma para despedirse de su hijo, porque después de allí se lo llevarían a una funeraria y de allí a Harrisburg para un breve funeral para después quemarlo y mandar sus cenizas con un guardia, quien las esparciría en el Río Hudso