Marla cerró sus ojos para dejarse sorprender por Liam, era un estuche con una delicada pulsera, hermosa, se quedó unos minutos mirándole.
-Es una espléndida joya egipcia, sabía que te gustaría-.
-No puedo recibirla Liam-.
-Pues es tuya, la hicieron a la perfección, tiene su historia, te encantará-.
-Es hermosa, después me contarás la historia-. Marla se calzaba sus sandalias romanas.
-Creo que vas de salida-.
-Si, iré donde Aida mi hija, serán unos minutos quiero saber cómo está, se ha aislado