Aida llegaba a casa en un silencio abismal, Marla estaba en su habitación dormida. Entraba en la cocina para sentarse unos minutos allí en el silencio de la noche, sus pensamientos estaban inquietos, desde que habían llegado notaba que algo no encajaba en su lugar, se sentía algo abrumada, era un peso que su alma palpaba, era una tristeza como si algo estuviera a punto de derrumbarse. No tenía las palabras exactas en aquel momento, era un susurro que le seguía a todas partes.
Quizás la separaci