Madelin apreció las hermosas lámparas en cristales rojos y naranjas, los manteles de un rojo vino y bordes dorados. Las ventanas amplias, decoradas con macetas de rosas blancas daban un toque acogedor, aportando belleza, elegancia y un estilo moderno. La vista era perfecta, un hermoso techo de tablas intermedias con candeleros que colgaban de los postes; desde las grandes ventanas se podía apreciar, al fondo, el mar. Un paisaje espectacular que permitía ser observado durante la cena.
“Montauk S