El viento atravesaba el jardín en una ráfaga fría. El sol era cubierto por una pequeña nube. Haida reconocía el silbido apacible.
Haida conocía aquel silbido sigiloso.
-Sus muertes quedaron en el vacío, sin justicia y sin perdón-.
Las dos mujeres guardaron silencio durante largos minutos.
Kimi no paraba de llorar, Haida dejaba sus lágrimas correr sin detenerlas. El corazón le dolía, por eso la decisión de marcharse era de las más sabias que había tomado.
Pero antes quería ver a Fred y Rick lejo