Salí de la carpa con la respiración hecha un caos, pensé que con estar tan solo a su lado, sentirla, olerla, tener la certeza de que cuando me despertara la podría ver todos los días, o simplemente desayunar a su lado, pero solo fue una gota para calmar la sed. La sangre de alfa poco a poco me exigía más, calentando mi cabeza, poniendo en mi mente pensamientos intrusivos que eran incontrolables, casi como si se estuviera convirtiendo en mi obsesión preferida. Poseerla hasta escuchar sus ruegos,