¿Dónde? ¿Dónde estaba mi hija? ¿Sabía de mí? ¿Qué era lo que hacía, y porque le dejo vivir para quedársela? Miles de preguntas se aglomeraban en mi mente, pero tenía que calmarme, seque mis lágrimas como pude y me dirigí a la habitación de Gaspar, tal vez si tenía suerte podría investigar algo en sus aposentos, era innegable que él sabía dónde estaba mi hija fue la mano derecha de la alcaldesa por mucho tiempo, no podía seguir fingiendo inocencia.
Entre en la habitación de Gaspar, desesperado