—Ángela… —alce mi mirada al escuchar su llamado, y su mano aparto una de mis lágrimas, provocando que nuestros ojos se encontraran, y con vergüenza aparte mi rostro de sus manos. Seque mis lágrimas con rapidez levantándome del sillón.
—Lo siento, creo que estoy cansada… Q-quiero descansar —en silencio me observo y dije para intentar animizar el ambiente.
—Siento… lo de tu familia Paul, no debió ser fácil para ti… debiste estar muy solo todo este tiempo, lo siento... —Murmuré y con rapidez subí