Cinco años después…
Delilah se encontraba en el hospital a punto de dar a luz a su tercer hijo.
La habitación tenía ese característico olor a desinfectante y las luces fluorescentes hacían que pareciera que estaba en el quirófano de una película de terror.
Estaba nerviosa, no lo iba a negar. A pesar de que fuera su tercer hijo y el último porque no pensaba someterse de nuevo a aquello, saber que iba a traer una nueva personita al mundo pondría nerviosa a cualquiera.
Sobre todo a Maximiliano que