Capítulo 57: Mira a quién invitamos.
—Sabía que mi hijo no podía ser tan tonto, ahora sé que no me lo cambiaron en el hospital cuando nació y que tiene mi inteligencia —dijo suegra cuando vieron a Maximiliano marcharse y sin demasiado disimulo las tres salieron del local para continuar persiguiéndolo—. Ves, se dirige de nuevo a la casa.
Debía reconocer que el alma se le había regresado al cuerpo cuando vio que a la persona que fue a visitar su marido no era otro que su mejor amigo, pero eso no significaba nada porque ella lo había