Maximiliano se iba a volver loco.
El día anterior su esposa se la pasó esquivándolo y cuándo le preguntaba qué le ocurría le decía que nada con una sonrisa hipócrita.
Era tan falsa esa sonrisa que casi parecía un depredador con los colmillos fuera.
En esos momentos que tanto la necesitaba ella estaba enfadada con él y solo se le ocurría que sus primas le hubieran dicho algo.
Tenía que solucionar lo de Valeria sin que Delilah se enterara, si de verdad resultaba ser su hija le tocaría afrontarlo