Maximiliano no entendía por qué una noche que iba a disfrutar con su esposa tenía que terminar de esa forma.
Apenas llegaron a casa tuvo que meterse en la ducha para evitar la mirada de Delilah, quería decirle la verdad, pero no sabía cómo afrontar un tema tan delicado.
Su matrimonio era muy frágil aún, ella todavía no confiaba en él, lo sabía. La había tratado tan mal y despreciado tanto que eso no se sanaba de la noche a la mañana.
Eran felices, mucho, pero todo parecía ponerse en contra.
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